Al día de hoy el Partido Revolucionario Dominicano no tiene un solo senador seguro de ganar en las próximas elecciones gracias a la manera torpe e insensata en que el presidente de esa organización ha escogido los candidatos.
No hay una región, municipio o provincia donde no haya una crisis fruto de las reservas de las candidaturas, los fraudes electorales, la arrogancia y la humillación.
Para ser candidato no basta tener arraigo, méritos dentro del partido, vocación de servicio y honestidad. Para ser candidato a cualquier cargo en el PRD hay que pertenecer al grupo que dirige el presidente del partido.
La honestidad no es una condición indispensable para buscar un cargo; al contrario, los inmorales están en primera fila depredando al PRD, dejando heridas difíciles de curar.
Es por eso que al día de hoy el PRD no tiene un solo senador seguro para las elecciones de mayo próximo.
La mayoría de los candidatos a senadores, diputados, síndicos y hasta regidores, han sido señalados por el dedo abusador del presidente del partido. La mayoría de esos candidatos no gozan de la aceptación de la gente dentro y fuera del partido.
Son, en su mayoría, candidatos malos que de haber ido a una convención libre, transparente y democrática, habrían perdido por amplio margen.
Tengo la sensación de que todo se está haciendo adrede, deliberadamente para que el PRD pierda. No es posible tanta insensatez, tantos absurdos, tantos disparates.
No entiendo cómo es posible una alianza con el enemigo mientras se propicia una división interna.
Con los enemigos, me siento, converso, hago acuerdos de aposentos, de bibliotecas y hasta de letrinas, pero con los amigos y compañeros del mismo partido, con esos no me reúno, a esos no los quiero ver ni en fotografía. A esos los quiero fuera, bien lejos de mi vista. Si alguien entiende esa lógica política, por favor, que me lo explique porque yo no la entiendo.
Terminadas las elecciones congresuales y municipales, al PRD le viene una crisis terrible, peor de la que ya existe. La solución no es irse de la organización; no es cambiar de partido, ni quedarse en casa esperando mejores oportunidades.
Un hombre como Vicente Sánchez Baret, por ejemplo, hace mal en renunciar del partido al que le ha dedicado prácticamente toda su vida, indignado por toda la vellaquería que le hicieron durante la convención de su provincia.
Lo que procede es construir una nueva mayoría en el PRD, una nueva mayoría interna que pueda convertirse en una mayoría nacional, es decir, que traspase los límites partidarios.
El momento es oportuno para construir una mayoría democrática, de amplia participación, que respete las nomas elementales de la democracia, que respete a la gente, que la haga dueña de su propio destino.
En el PRD todavía quedan reservas políticas y morales con la capacidad de forjar esa nueva mayoría, que puede echar del templo a los fariseos, tránsfugas y traidores a latigazos. Esas fuerzas tienen que unirse, elaborar un plan, y trabajar. Primero para rescatar al PRD, luego para volver al poder.
Las actuales autoridades del PRD han demostrado incapacidad política; están conduciendo al partido a su peor derrota electoral en toda su historia. El sectarismo, el oportunismo y la falta de un espíritu de cuerpo, les impide ver más allá de sus narices. No ver los árboles detrás del bosque. No pueden ver lo que hay detrás de la curva, como lo hacía Peña Gómez.
Así las cosas, que nadie se quede cruzado de brazos, que nadie se quede en su casa, que nadie se vaya del PRD. Lo que procede es la unidad de las fuerzas que verdaderamente aman al PRD, los viejos y los jóvenes. Todos a rescatar al PRD, a crear una nueva mayoría, dinámica, honesta, trabajadora, amante de la libertad, la justicia y la prosperidad del pueblo.
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